Según la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL), una explosión de origen desconocido en el distrito de Bani Hayyan destruyó un vehículo y causó la muerte de dos cascos azules.

En otro hecho, durante la madrugada, un proyectil explotó en la aldea de Adchit al-Qusayr, causando la muerte de un casco azul de Indonesia. La UNIFIL condenó enérgicamente ambos incidentes y anunció una investigación para esclarecer sus causas.

Estas muertes constituyen las primeras bajas de la misión desde el resurgimiento del conflicto entre Israel y Hezbolá el 2 de marzo.

El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que los ataques contra fuerzas de mantenimiento de la paz representan una grave violación del derecho internacional humanitario y podrían constituir crímenes de guerra.

Por su parte, el Gobierno de Indonesia condenó el incidente, subrayando que no tolera ninguna acción que ponga en peligro a los cascos azules, y reiteró su rechazo a los ataques de Israel en el sur del Líbano.