La 14ª Conferencia Ministerial de la OMC (MC14), el máximo órgano de decisión de dicho mecanismo, se celebró del 26 al 29 de marzo en Yaundé, capital de Camerún.
La XIV Reunión Ministerial de los países miembros de la Organización Mundial del Comercio (CM14) en Yaundé, Camerún, el 28 de marzo de 2026. Foto: OMC/ REUTERS |
Resultados limitados
Se trata de la primera conferencia ministerial desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos el año pasado, en un contexto marcado por la aplicación de nuevas medidas arancelarias por parte de Washington, que han generado fuertes distorsiones en los flujos comerciales globales. Ante este escenario, la OMC se enfrenta a una presión considerable para acelerar su proceso de reforma y adaptarse a la nueva realidad internacional.
Previamente a la MC14, se identificaron varias prioridades estratégicas: la revisión del mecanismo de toma de decisiones actualmente basado en el consenso de los 166 miembros; la actualización del trato especial y diferenciado (S&D) para los países en desarrollo; la reactivación del sistema de solución de diferencias, paralizado durante años; el abordaje de preocupaciones sobre competencia desleal y exceso de capacidad; y el debate sobre la continuidad del principio de “nación más favorecida” (MFN), pilar del sistema multilateral de comercio.
Otro tema destacado en el evento fue la prórroga del acuerdo sobre comercio electrónico, en particular la moratoria sobre la imposición de aranceles a las transmisiones digitales, vigente desde 1998 y que expiró en marzo. La mayoría de los miembros abogó por extenderla hasta 2031.
Sin embargo, las discrepancias entre Estados Unidos y varias economías relevantes como Brasil, Turquía e India bloquearon las negociaciones, y por lo que la conferencia concluyó sin avances sustanciales. Washington defendió una prórroga permanente, mientras que otros países optaron por extensiones limitadas o utilizaron este asunto como herramienta de negociación en otros ámbitos, como la agricultura. La falta de consenso ha encendido las alarmas sobre una posible fragmentación del comercio digital, uno de los principales motores del crecimiento del comercio mundial en los últimos años. El secretario general de la Cámara de Comercio Internacional (CCI), John Denton, señaló: “El mundo atraviesa una de las mayores crisis industriales de la era moderna, con interrupciones en las cadenas de suministro, tensiones en el transporte de bienes y servicios, y problemas de previsibilidad y transparencia, ámbitos en los que la OMC debe desempeñar un papel estabilizador. Eso es, precisamente, lo que buscan las empresas".
Para disipar estas preocupaciones, la OMC anunció que retomará las negociaciones en mayo en Ginebra, con el objetivo de restablecer la moratoria. El presidente de la MC14 y ministro de Comercio de Camerún, Luc Magloire Mbarga Atangana, señaló que las conversaciones se encuentran en su fase final y que persisten solo algunos puntos de fricción entre ciertos miembros. En términos generales, la organización confía en alcanzar un acuerdo durante el próximo verano.
Un nuevo enfoque para la OMC
La consecución de un acuerdo sobre comercio electrónico se considera clave para mantener el apoyo de Estados Unidos a la OMC, especialmente en un contexto en el que Washington ha mostrado señales de distanciarse de las instituciones multilaterales. Por ello, los resultados de la MC14 han tenido cierto impacto negativo en el papel de la organización, que ya enfrenta dificultades para resolver disputas comerciales en los últimos años. Algunos analistas advierten que el estancamiento desde la MC13 (celebrada en 2024 en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos) hasta la MC14 podría erosionar la confianza de los miembros en la capacidad de la OMC para su reorganización.
No obstante, la directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, subrayó que los miembros son más conscientes que nunca de la necesidad de reformar el sistema multilateral de comercio para adaptarlo a las nuevas realidades geopolíticas y geoeconómicas, y destacó la firmeza demostrada en la MC14.
“Hemos adoptado un método de trabajo más dinámico y fluido, en el que los ministros se han centrado en debatir sobre las reformas estructurales y las tendencias del comercio global, en lugar de enfocarse exclusivamente en la negociación de textos”.
En consonancia con esta opinión, la directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional (ITC), Pamela Coke-Hamilton, consideró que, si bien las demandas de reforma son legítimas, es fundamental reconocer que la OMC atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Por ello, abogó por impulsar cambios desde un enfoque constructivo que refuerce su papel como pilar del sistema multilateral, en lugar de sustituirlo por otro mecanismo.
“Este proceso de reconfiguración es esencial para la supervivencia de la OMC. Creo que su directora general está tratando de sentar a todos los actores en la misma mesa para reactivar este mecanismo, no solo para resolver de inmediato los problemas, sino para trazar una hoja de ruta clara que permita a la OMC avanzar y consolidarse como un pilar del sistema multilateral”.
Diversos expertos coinciden en que, aunque los resultados de la MC14 no lograron satisfacer totalmente las expectativas, sí se registraron avances parciales, como la elaboración de una hoja de ruta más amplia para la reforma. Entre los aspectos destacados figura la intención de mejorar los mecanismos de toma de decisiones en un sistema basado en el consenso, que durante años ha quedado bloqueado por las divergencias entre algunos de sus miembros.
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