En un comunicado emitido ese mismo día, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) informó sobre el derribo de dos drones LUCAS (Sistema de Ataque de Combate No Tripulado de Bajo Costo) de la alianza estadounidense-israelí.
Los ataques iraníes se llevaron a cabo con misiles balísticos de combustible líquido y sólido, así como con drones suicidas. Catar, Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait confirmaron haber sido blanco de esta ofensiva.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, negó las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que Teherán había solicitado un alto el fuego, calificándolas de “infundadas”.
Mientras, el mandatario iraní, Masoud Pezeshkian, publicó una carta dirigida a los ciudadanos estadounidenses en la que afirma que su país no siente hostilidad hacia ellos.
"Presentar a Irán como una amenaza no se corresponde ni con la realidad histórica ni con los hechos observables actuales", puntualizó.