Esta aldea se encuentra al pie de la majestuosa montaña Bac May, a 1.500 metros sobre el nivel del mar.

La tranquilidad y la vida sencilla de los étnicos Mong dejan una profunda impresión en los turistas.

Para desarrollar el turismo, las minorías étnicas locales siempre mantienen el pueblo verde, limpio y hermoso.


Con su maravilloso bosque virgen, el lago Sin Suoi recibe a unos mil visitantes cada mes.

Los turistas son recibidos calurosamente por los lugareños.

A la mayoría de los excursionistas les gusta el ambiente tranquilo de aquí.
Para satisfacer las necesidades de los turistas, los residentes han abierto pequeños restaurantes para brindar especialidades típicas como verduras y hongos silvestres, cerdo y pollo.

Sirven a los turistas con un estilo único de los Mong.

Los turistas descansan en la casa de una familia autóctona.

El mercado local abre todos los sábados y atrae a cientos de personas.

En el mercado se venden bolsos de brocado, faldas, bufandas y tejidos, entre otros productos.

Los brocados coloridos se pueden ver en todos los mercados de las regiones montañosas.

Hermosa mujer Mong.

El mercado del lago Sin Suoi atrae a muchos residentes.

Dos amigas de las etnias Dao y Mong conversan sobre la vida cotidiana.

Las madres cargan a sus espaldas a sus hijos.

Un soldado fronterizo corta el pelo a un niño local en un rincón del mercado.

Con su singularidad, sencillez, sinceridad y amabilidad, los étnicos Mong en el pueblo fronterizo de Sin Suoi Ho impresionan a los viajeros. Se trata de un destino único para el turismo local.