Por Hugo Rius (Prensa Latina, Cuba)
Además de acontecimiento histórico, para los vietnamitas la visita del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, en 1973 representa un patrimonio de los sentimientos profundamente arraigados para siempre.
Con ese sentir se conmemoró en la provincia central de Quang Tri, pero con carácter nacional, y transmitido en directo por la radio y la televisión la estancia de Fidel Castro hace 40 años, en lo que entonces era un territorio liberado cuando todavía la guerra perduraba.
Nguyen Duc Cuong, segundo secretario del Partido Comunista vietnamita y presidente del Comité popular en la región, al abrir la velada, destacó la presencia inédita en aquel septiembre de 1973 de un jefe de Estado que constituyó un fuerte aliento para los combatientes.

Entre el público convocado al acto asentían con emoción veteranos cuadros políticos y militares que tuvieron participación en los preparativos y desarrollo de la histórica y arriesgada visita, quienes compartían asientos con multitud de jóvenes.
Para el viceprimer ministro vietnamita, Nguyen Xuan Phuc, quien siguió en el uso de la palabra, esa imagen de Fidel Castro sujetando la bandera y antes la afirmación de que por Vietnam hasta la propia sangre son dos íconos en los estrechos vínculos entre dos países geográficamente tan distantes.
En su turno el ministro cubano de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca, dijo que Vietnam es un nombre muy querido y un ejemplo para los cubanos y se refirió a la admiración de Fidel Castro hacia Ho Chi Minh, a quien consideraba una fuente de conocimientos para todos los pueblos oprimidos.

El programa incluyó la comparecencia de Huong, aquella casi niña herida mientras participaba en una brigada de jóvenes que buscaban minas explosivas para que fueran desactivadas, quien llegó a rastras hasta una carretera, en el momento en que pasaba una caravana de vehículos en la que se desplazaba Fidel Castro.
A ratos con voz entrecortada rememoró como la auxilió y dispuso de uno de esos medios de transporte y de un médico de la comitiva para que llegara a una hospital en el norte donde salvó la vida.
También relataron sus vivencias dos de los intérpretes que acompañaron al especial visitante y un fotógrafo que captó 150 imágenes que ahora recogidas en un libro recién editado entregó para que se le hiciera llegar al objetivo de sus disparos imperecederos.
Acompañado de secuencias fílmicas se leyó en vietnamita la reflexión Recuerdos Imborrables, el mejor de los testimonios de todo cuanto permanece como excepcional patrimonio de la memoria histórica.
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