Vietnam es una economía en rápido desarrollo, con una demanda energética que crece a un ritmo anual de entre el 8% y el 10%. El dinamismo económico está estrechamente ligado al incremento del consumo de energía, especialmente en los sectores de procesamiento, manufactura y exportación. En este contexto, la seguridad energética se ha consolidado como un pilar estratégico, ya que su garantía resulta esencial para sostener la continuidad del crecimiento nacional. El Gobierno ha definido la seguridad energética como una orientación prioritaria en políticas clave, como la Resolución 55, materializada posteriormente en el VIII Plan de Desarrollo Energético. Más recientemente, el Buró Político del Partido ha subrayado la necesidad de asegurar el suministro de productos petrolíferos y preservar la estabilidad del mercado energético interno.
La empresa conjunta de refinación y petroquímica Binh Son garantiza la seguridad operativa y mantiene una producción estable y eficiente en la refinería de Dung Quat. Foto: VGP |
Entre las medidas adoptadas, Vietnam impulsa la diversificación de las fuentes de suministro, con el objetivo de mitigar los efectos de la volatilidad de los precios energéticos a escala global. En este sentido, el vicepresidente del Comité de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la Asamblea Nacional, Ta Dinh Thi, señaló:
“La transición energética debe constituirse en un pilar esencial de la seguridad energética nacional. Esto no solo refleja el compromiso internacional de Vietnam, sino que también contribuye a reducir la dependencia de fuentes importadas, en particular de los combustibles fósiles, altamente expuestos a las fluctuaciones geopolíticas globales. Para avanzar en este objetivo, el país cuenta con un considerable potencial en energías renovables, como la solar, la eólica y otras fuentes”.
En este marco, Ciudad Ho Chi Minh ha acelerado diversos proyectos de energía eólica, con el fin de contribuir al cumplimiento de las metas nacionales: alcanzar una capacidad de seis mil MW para 2030 y de 91 mil 500 MW para 2050. Al respecto, la subdirectora del Servicio de Industria y Comercio de la urbe sureña, Nguyen Thi Ngoc, afirmó: “Ciudad Ho Chi Minh ha analizado la oferta y demanda energética y acelerado la inversión en redes eléctricas, almacenamiento e infraestructura de gas. Asimismo, ha reforzado la planificación de reservas y contingencias, promovido la cooperación interregional y vinculado la seguridad energética con la transición ecológica, las estaciones de carga y la logística verde. Paralelamente, avanza en la diversificación de fuentes y en una planificación integrada de infraestructuras”.
El uso eficiente de la energía también es clave para garantizar una seguridad energética flexible, equitativa, inclusiva y sostenible. En este contexto, la campaña “La Hora del Planeta”, impulsada en Vietnam desde hace años, sigue generando un impacto positivo en la sociedad. Al respecto, el director del Departamento de Innovación, Transformación Verde y Promoción Industrial del Ministerio de Industria y Comercio, Lai Duc Tuan, compartió: “El ahorro energético debe convertirse en un hábito tanto en la vida cotidiana como en la producción, mediante el uso de equipos eficientes, la optimización de procesos y la adopción de nuevas tecnologías. Si se mantienen a lo largo del tiempo, estas acciones permiten alcanzar una eficiencia energética duradera”.
La Corporación de Gas de Vietnam (PV GAS) continúa suministrando el máximo volumen de gas nacional a las centrales eléctricas. Foto: VGP |
La seguridad energética no es solo una cuestión del sector eléctrico o energético, sino de toda la economía. Su gestión proactiva será determinante para sostener un alto crecimiento, preservar la estabilidad macroeconómica y fortalecer la competitividad nacional. El viceministro de Industria y Comercio, Nguyen Hoang Long, reiteró: “Mejorar la eficiencia energética es un factor clave para elevar la competitividad en el proceso de reestructuración del modelo de crecimiento. Esto exige impulsar la innovación, con la tecnología y la transformación digital como base para un uso más sostenible de la energía. Al mismo tiempo, promueve el consumo verde y estilos de vida sostenibles, favoreciendo una transformación integral y de largo plazo en toda la economía”.
En el contexto de la globalización, la seguridad energética es también un componente esencial de la cooperación internacional. Vietnam participa activamente en iniciativas como la Alianza para una Transición Energética Justa, un mecanismo de cooperación financiera que apoya a las economías emergentes en la reducción de su dependencia del carbón y la transición hacia energías limpias.
En la nueva fase de desarrollo, la seguridad energética adquiere una importancia creciente para Vietnam en su objetivo de convertirse en un país de ingresos medios-altos. En este sentido, el país debe seguir avanzando hacia un sistema energético seguro, sostenible y resiliente, capaz de impulsar el crecimiento económico y sustentar un modelo de desarrollo verde, adaptado a las fluctuaciones globales.
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