Afganistán acusó a Pakistán de realizar el ataque y destruir gran parte de dicho establecimiento.

En Ginebra, el portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Thameen Al-Kheetan, subrayó que la investigación debe ser oportuna, independiente y transparente, con resultados públicos y con derecho a indemnización para las víctimas y sus familias.

La Unión Europea instó a Afganistán y Pakistán a actuar con moderación tras el bombardeo, y pidió a todas las partes que tomen las máximas precauciones para minimizar los daños a la población civil.

El portavoz de la Comisión Europea, Anouar El Anouni, describió el ataque a un centro médico como una peligrosa escalada que debe detenerse cuanto antes.

China pidió a Afganistán y Pakistán actuar con moderación, proponiendo un alto al fuego inmediato y la resolución de las diferencias mediante el diálogo, al tiempo que prosigue los esfuerzos diplomáticos para aliviar las tensiones y mejorar las relaciones bilaterales.