Daños en un edificio tras un ataque aéreo de Israel en la ciudad portuaria de Sidón, al sur de Líbano, el 14 de marzo. (Foto: AP)

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía rechazó con firmeza la ofensiva, al considerar que agravará la inestabilidad y podría desencadenar una catástrofe humanitaria en Oriente Medio. Ankara expresó asimismo su solidaridad con Líbano ante la vulneración de su soberanía e integridad territorial.

Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Canadá emitieron una declaración conjunta en la que advirtieron que la ofensiva terrestre a gran escala acarreará graves consecuencias humanitarias y puede derivar en un conflicto prolongado. Los cinco países instaron a representantes de Israel y Líbano a implicarse activamente en negociaciones orientadas a una solución política duradera.

El mismo comunicado condena la decisión de Hezbolá de sumarse al conflicto junto a Irán y reafirmó el respaldo al Gobierno y al pueblo libaneses, arrastrados a esta crisis de forma involuntaria.

Según las autoridades de Líbano, los ataques israelíes han causado ya 850 muertos, más de 830.000 desplazados y la destrucción de numerosas infraestructuras.