(VOVworld) – Cada vez que viven lejos de la capital, los hanoyenes llevan en su corazón una profunda nostalgia y el deseo de volver para contemplar los paisajes pintorescos del otoño y saborear las comidas originales de la tierra milenaria. Cada rincón de la ciudad tiene su propio rasgo peculiar.

El lago de Hoan Kiem (espada restituida) es un destino favorito de los hanoyenses

El lago de Hoan Kiem brilla en la luz del sol

Hanoi es conocido por los vendedores ambulantes

El "bánh trôi Tàu" (bola de masa hervida rellenada de terrón de azúcar),
un manjar típico de Hanoi

El "chè sen" (gacha dulce con semillas de loto y longan),
un dulce delicado de la tierra milenaria

En la noche, la luna ilumina las calles con la brisa y las hojas amarrillas del otoño

La calle de Trang Tien que conduce al Teatro de la Ópera de Hanoi, un rincón
arquitectónico francés mantiene su tranquilidad a medianoche

Al amanecer, los vendedores ambulantes comienzan un nuevo día
con actividades de rutina

Bajo la luz del sol, alumnos caminan a la escuela primaria

Estudiantes en "Áo dài" (túnica tradicional) acuden a la escuela secundaria

Hombres acuden a su lugar de trabajo

Y las vendedoras de flores vuelven a su rutina diaria

Una calle tranquila deja profunda nostalgia a cuantiosos hanoyenses
que viven lejos de la capital
El amor de los capitalinos a Hanoi es eterno como la edad de esta tierra sagrada. Con el transcurso del tiempo, Hanoi mantiene intacta su belleza antigua y el alma de los ríos y montañas del país.
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